La realidad indica que para dejar de fumar no hay un primer día. Mi experiencia con el cigarrillo es bastante traumática, siempre y como chiste dije que dejar de fumar, deja cualquiera, yo dejé como treinta veces, un día, a veces dos. Una vez, sin ayuda externa dejé tres años, si, así es, tres años sin fumar, cuando volví lo tomé con más ganas que nunca, ya al mes de volver a fumar consumía tres atados por día.
Vuelvo al principio, y con ánimo de ayudar a quienes me sigan, trataré de relatar mi método, a saber:
1- El cerebro funciona como una computadora, tomarse un tiempo más o menos prolongado para cargar información, “quiero dejar de fumar“, “debo dejar de fumar“.
2- A pesar de la oferta de métodos, sistemas, drogas que ayudan, entender que dejar de fumar es un desafío que implica 80 por ciento de fuerza de voluntad, el resto es ayuda externa, y no es igual para todos.
3- Asumir que somos adictos, y estoy convencido que la nicotina es más adictiva inclusive que la marihuana, el Estado, Provincial o Nacional, toma medidas de sanciones a quién fume en público en espacios cerrados, o sea, la medida es contra el humo. Es verdad, el humo es molesto, en cantidades es cancerígeno, el alquitrán es lo que enferma, pero… en la calle, al aire libre, un carburador mal afinado (camiones, ómnibus urbanos, etc) producen y nos llenan de más alquitrán que 100 atados de cigarrillos; a lo que quiero llegar es que los que estudian, discuten y votan las leyes cargan sobre el efecto y nunca sobre la causa, LA NICOTINA ES UNA DROGA! y diputados y senadores, mirando hacia otro lado LEGALIZAN una droga altamente adictiva.